En la víspera de una nueva convocatoria electoral, España está a punto de dar un nuevo paso hacia el abismo. Venza el Partido Popular, venza el Partido Socialista, el camino pendiente abajo no va a cambiar.
La única diferencia entre la victoria de los primeros o de los segundos es de grado, pero, incluso en el caso de victoria del erróneamente llamado partido conservador la dirección recta hacia la perdición de la patria no se detendrá.
Si los populares ganan lo único que se logrará es retardar algo el momento decisivo, y, por el contrario, los pasos dados en la dirección suicida, lejos de corregirse caminando en dirección contraria, se legitimarán. Ése ha sido el papel del PP en todos estos años, prosiguiendo la función justificadora de la caída al vacío que ha supuesto este régimen de perversiones.
Hace tan sólo unos pocos días que los españoles hemos leído estupefactos la noticia de que el Tribunal Constitucional absolvían a dos pendencieros, estafadores por cantidades millonarias a millares de personas. El hecho en si demuestra que el régimen del 78 carece de medidas de auto-corrección. Desde el régimen del 78 no es posible la regeneración social. Este río desemboca en la ruina de la nación. ¿Acaso alguien lo duda todavía? En él se han incubado y desarrollado las mayores cotas de corrupción jamás conocidas en la historia de España.
Ahora alguno se sorprende de que las masas opten por el mismo camino que las élites habían escogido hace años, la perversión tras las cortinas, el robo descarado de la riqueza nacional. Entonces todo iba bien para los voceros mediáticos del sector conservador. Eran los años dorados en que la Iglesia Católica vivía su "primavera", a lo idiota útil como Roncalli, abriendo de par en par las puertas de las defensas morales de la sociedad a todo cuanto al final nos ha llevado a la ruina.
La Conferencia Episcopal se rasga las vestiduras. ¡Oh, qué malo es ZP! La asignatura esa de marras, de Educación para la Ciudadanía, les trae de cabeza. No creemos que sea por esa razón, dado que los contenidos distorsionadores de una sociedad normada hace décadas que se imparten en todos los colegios, incluidos los religiosos. La denostación de las cuatro décadas que precedieron a este régimen maldito es habitual en todos los libros para estudiantes en los colegios religiosos católicos. Es más, nos consta la marginación de los alumnos que discrepan en esos colegios que dependen de institutos católicos, cuando muestran su desacuerdo contra el régimen del 78, legitimador del camino al suicidio que ha recorrido España en estos 30 años. Ése es su mérito, señores políticos con alzacuello.
¡Qué mal les ha hecho ZP? ¿Es que no tienen Vds. el alma preparada para el martirio? ¿Y qué decir de los políticos que han entendido el oficio de la gestión de la res pública como puro lucro privado? ¿Qué sociedad aguanta más de 30 años teniendo la corrupción como eje constitutivo sin que se quiebre por los cuatro costados?
No son los separatismos, ni las depravaciones sexuales elevadas a categoría de rol protegido por la ley, no. Ha sido la decadencia moral que nace de la corrupción, el motor desde el que las élites financieras , las "40 familias de toda la vida" que mandan en España, entregadas al gran negocio del expolio nacional, quienes han llevado a la Patria al borde del abismo, una vez más, 70 años después.
¿Qué les importa a estas familias esa cosa llamada "Patria"? Patria es un concepto para los parias, para las masas de los que desconocen cómo se exprime la sangre de un pueblo. La nacionalidad se ha regalado a millones de extranjeros a los que les importa un bledo España y su historia, y ha sido el PP quien abrió las puertas de este despropósito creando el puente aéreo Quito-Madrid, donde cientos de miles entraron como turistas y el gobierno conservador lo permitió, a sabiendas de que venían a quedarse ilegalmente.
Las leyes del Régimen del 78 han sido creadas para que los ciudadanos las cumplan, para que acaben en la carcel si las incumplan, pero no para quienes mandan de verdad, que han logrado que prevaricación y gobernar sean sinónimos.
El lunes España se despertará un pasito más cerca del día del destino. ¿Qué pena? O más bien ... ¡qué bien! Ya queda menos.
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