El avance del proyecto castro-comunista del Foro de Sao Paulo, financiado por los petrodólares venezolanos, no sólo pone en peligro la seguridad hemisférica, sino que amenaza con destruir hasta el último vestigio de la identidad hispanoamericana. Esto se debe a que el Foro de Sao Paulo no es sólo un proyecto político, en el que concurren, entre otros, Castro, Lula, Chávez, Evo Morales y Daniel Ortega, sino una corriente filosófica y hasta metafísica, que tergiversa todo el sentido de la religión, la moral , la historia, la sociedad y la economía que define a Hispanoamérica. Se llama así, Hispanoamérica, porque los países que la conforman son el resultado del Descubrimiento y posterior Evangelización de España en el Nuevo Mundo, con sus luces y sus sombras. Pero el Foro de Sao Paulo pretende acabar con esa identidad y sustituirla por una mitología inventada, según la cual la verdadera cultura americana es la de los indígenas, mientras que los españoles son intrusos, que vinieron a robar y a matar.
Según esta historiografía surrealista, los sacrificios humanos perpetrados por los mayas y aztecas, en los que se arrancaban los corazones palpitantes de los tlaxcaltecas y demás tribus sometidas, o el canibalismo practicado por los indígenas caribeños, eran muestras elevadas de civilización.