Imagínese Vd. que viaja en un barco con un agujero por el que se cuela el agua. Ya lleva tiempo entrando y hay tal cantidad que el barco esté a punto de hundirse.
Ni más ni menos que eso es lo que está sucediendo en las sociedades de todo el mundo, no sólo las occidentales. Los amos del mundo, fanáticos de políticas malthusianas, están convencidos de que no pueden gobernar un mundo con más de 6000 millones de habitantes.
Primeramente, habría que decirles que eso no es tarea de ellos, que cada pueblo debe gobernarse a si mismo y que dejen de meter la mano en las propiedades y vidas ajenas. Además, las políticas anti-natalistas que promueven son un genocidio en toda la propiedad de la palabra ("el crimen de genocidio no prescribe" según la jurisprudencia establecida en Nuremberg por los mismos que lo practican; tomamos nota ...) .
Como las naciones de Occidente se están quedando sin población, los amos del mundo nos han encontrado la gran solución para que los engranajes capitalistas no se detengan: la inmigración.
De modo que está claro: la inmigración es la exigencia inevitable del aborto. No verlo demuestra una incompetencia que inhabilita toda pontificación política. Pero vincular el aborto a una cierta subordinación a las directrices del clero es un argumento tan débil que no oculta que quien defienda esa postura está rendido antes de empezar la batalla. Es decir, quien acepta el aborto, confraterniza con el sistema.
Si el clero defiende la vida, bienvenido sea y hay que sumar y no restar. Todos a tapar el boquete de la muerte infame, todos a achicar agua de nuestro navío nacional a punto de naufragar.
Otra cosa es pretender apoyarse en un clero que está corroído por adentro, que no está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias en la lucha por la vida. El clero no es beligerante con un régimen que se ha llevado, no a la tumba, sino al cubo de la basura, a más de un millón de españoles. Por tanto es un craso error pretender apoyarse en la jerarquía eclesiástica, que en el caso español es la Conferencia Episcopal, para echar adelante un movimiento de recuperación nacional.
¿ Les va a salir gratis a políticos, legisladores y demás matarifes haber tirado como detritus a más de un millón de españoles cuando esta pesadilla que vive España haya pasado ? Incluso a aquellos que ahora exigen el cumplimiento de la ley de banderas cuando han tenido abandonada la enseña nacional durante veinticinco años.
El 5 de julio de 1985 comenzó la matanza. Llevamos más de un millón y casi veintiocho años de genocidio, crimen que no prescribe, según la doctrina establecida por el liberalismo.
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