En Suiza los pperos no cuelan con sus mentiras, en Suiza los neo-conservadores no han logrado hacer colar sus mentiras, porque los neocón suizos, los pperos de allá, no quieren echar a la inmigración, sino hacer como que la quieren hacer, es decir: simular.
Igual que en España. El PP ni pretende parar la inmigración, ni muchísimo menos, echarla.
Del mismo modo de los fragmentos del Archivo de Salamanca se quedarán para siempre en Barcelona aunque el PP gane las elecciones nacionales e incluso las catalanas, la INMIGRACION JAMÁS SERÁ PARADA NI EXPULSADA DE ESPAÑA POR LA DERECHA NEOCONSERVADORA.
El PP jamás echará abajo un minarete de los que se han construido en España en los úlitmos veinte años, pero en Suiza sí van a ser prohibidos.
Esta es la diferencia entre el pueblo suizo y el electorado español.
Mariano Rajoy y su partido, Pedro Jota y su periódico, Losantos y su COPE, ¡a dar lecciones de europeísmo a otro lado!. Los suizos no tragan las simulaciones de soluciones, sólo quieren un progama anti-inmigración sin metiras, sin letra pequeña donde los políticos dicen si, allí donde sonoramente proclaman un no rotundo. En España, ¡ya basta de timos!
Tres ovejas blancas echan a patadas a una negra del mapa de Suiza. Son los carteles de la discordia de la campaña electoral. Los detractores de la Unión Democrática del Centro (UDC/SVP) consideran que es una muestra más del carácter extremista, populista y xenófobo de esta formación.
Para el presidente del partido, Ueli Maurer, es sólo un mensaje mal interpretado: "Las ovejas negras son personas o factores que estorban, que todo el mundo quiere eliminar. No tiene nada que ver con las connotaciones racistas que puedan tener las palabras negro o blanco".
La inmigración ha sido uno de los ejes de la campaña de la conservadora y nacionalista UDC/SVP. El partido pide condiciones más restrictivas para la concesión del asilo político, medidas más eficaces contra la inmigración ilegal y una cierta limitación de las ayudas sociales
Postulados que han valido al partido y al líder de su ala derecha, Christoph Blocher, un fuerte consenso y a la vez encarnizadas críticas tanto en Suiza como fuera de las fronteras helvéticas. Sobre todo en los países francófonos, donde Blocher es comparado a menudo con Haider y Le Pen.
Otro de los mensajes fuertes del partido es la defensa de la soberanía nacional: En 2001hizo, con éxito, campaña contra la entrada de Suiza en la Unión Europea. Paulatinamente, las tesis de Blocher y del núcleo duro de Zúrich han ido ganando amplitud en el partido, frente al ala centrista.
Desde 2003, Blocher ocupa el cargo de consejero federal de Justicia y Policía -equivalente al de ministro del Interior- y es una de las siete personas que forman el Consejo Federal, la institución que dirige los destinos del país. Una proeza que repite aunque su mandato se ha caracterizado por la ruptura del tradicional consenso suizo. Por primera vez en la historia de la Confederación Helvética, los consejeros federales han utilizado la prensa para criticarse en público
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