La compañía estatal argelina Sonatrach está dispuesta a apropiarse en exclusiva de la mayor explotación de Repsol YPF y Gas Natural en la que ya habían invertido 293 millones. El proyecto de Gassi-Touil ha quedado paralizado pese al anuncio el pasado mes de julio del ministro de Industria español, Joan Clos, en el sentido de que tras aceptar todas las demandas de Argelia en el sector en España se cerraba el contencioso.
La decisión de Sonatrach se ha adoptado tras la demanda presentada por Sonatrach en el Tribunal de Arbitraje de Ginebra por un supuesto incumplimiento de contrato de las empresas españolas. Se trata del proyecto estrella de Repsol y Gas y el mayor contrato para la búsqueda y explotación de gas concedido a la iniciativa privada en Argelia -la sociedad formada por Repsol (39%) y Gas Natural (26%) y Sonatrach (35%)-. El proyecto suponía una inversión conjunta de 5.538 millones.
Según fuentes próximas a la operación, Sonatrach ha intentado hacerse con el control del proyecto e integrar toda la línea de negocio, desde las reservas a la venta final. Para ello argumenta que existe un fuerte retraso en la realización. Las empresas españolas afirman que hasta la fecha han cumplido todas las exigencias del contrato, si bien reconocen que la fuerte demanda en los estudios de ingeniería ha retrasado los estudios previos y en consecuencia, la puesta en marcha, prevista para noviembre del 2009.
En el 2004, Repsol y Gas Natural ganaron el concurso para la búsqueda y explotación de gas en la zona de Gassi Touil. En aquel momento, Sonatrach necesitaba un socio para realizar un proyecto tan ambicioso por su elevado coste. Sin embargo, la fuerte subida del precio del gas en los últimos tres años ha permitido a Sonatrach resolver los problemas financieros y acumular importantes reservas para afrontar en solitario lo que hace años le exigía la colaboración de un socio extranjero.
Desde una perspectiva política, en los últimos tres años se ha producido una fuerte exaltación del sentimiento nacionalista -Venezuela, Bolivia, Argentina, etcétera-, derivado de la escasez de crudo y el limitado retorno de beneficios a unos países con economías poco desarrolladas. El contexto político en Argelia ha empeorado, ya que cuando las empresas españolas ganaron el concurso el Gobierno había anunciado la apertura de su mercado a las empresas internacionales, lo que explicó que se presentaran 14 consorcios a la puja. Por el contrario ahora se han adoptado medidas económicas proteccionistas.
Este conflicto no se resolvió cuando en julio el ministro de Industria, Joan Clos, cedió a la mayoría de las demandas de Argelia y, en contra de la opinión del regulador energético español, la Comisión Nacional de la Energía, y de las empresas afectadas, permitió a Sonatrach comercializar libremente su gas en España y controlar el gasoducto Medgaz.
Ante la decisión conocida ayer, Repsol y Gas Natural han anunciado medidas legales.
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