El Sistema nos tiene acostumbrados según su lógica mestizadora, pro-indigenista, anti-blanca, a presentarnos imágenes de indios “civilizados”, “llenos de sabiduría”, haciendo hincapié en la victimización, ocultando y “olvidando” aspectos más controvertidos y chocantes ante la vista de un hombre racional, todo con el fin de crear y/o fomentar un espiritu de culpa y hasta auto-aborrecimiento a los occidentales blancos descendientes de europeos que hoy habitan América.
Pero de vez en cuando bajo la marea de film políticamente correctos, surgen tesoros bien distintos como “El Señor de los Anillos” y porque no “Apocalypto”.
¿Qué tiene de diferente esta película sobre aborígenes? Lo distintivo y elogiable es que sale de la visión políticamente correcta, y nos muestra aquellos aspectos de los aborígenes -mayas en este caso- que suelen ocultarse sobre ellos, de manera de forzar psicológicamente una mayor “tolerancia” hacia estas culturas primitivas que fueron superadas por el victorioso conquistador europeo del cual nosotros heredamos estas tierras.
Lo que se muestra en la película entre otras cosas son los rituales que realizaban (sacrificios humanos), y sus instintos primitivos y salvajes de aquellos aborígenes sus prácticas de cacería, raptos y esclavismo. Es decir sale también de la lógica simplista europeo-malvado e investiga integralmente el proceso que llevo a la ruina aquella cultura primitiva.
La película realizada por Mel Gibson es un retrato histórico fielmente alcanzado, el trabajo contó el respaldo de la ciencia y la historia, se documentó con historiadores, lingüistas y antropólogos y en especial con el Popol Vuh, considerado el libro más antiguo de América, escrito en quiché y traducido al castellano a principios del siglo XVIII por Fray Francisco Ximénez. Para lograr un mayor realismo la película está completamente hablada en maya yucateco, una lengua amerindia.
¿CENSURA?
Como dijimos, cuando a Hollywood no le gusta que se ponga en duda el pensamiento único que difunde, tiende a boicotear a los productores políticamente incorrectos, Mel Gibson fue desterrado de Hollywood por opinar que –“Los judíos son los responsables de todas las guerras del mundo”, es decir rompía con su frase, la clásica y frecuente imagen del “judío-víctima”. Su película “La Pasión de Cristo” (2004) fue la gota que los poderosos no soportaron.
Para esta nueva película “Apocalypto” las oficinas en Los Ángeles, California, se cansaron de encajonar y rechazar el proyecto que hoy, tuvo que ser absolutamente financiado por los bolsillos de Gibson (50 millones de su productora Icon), logró sortear una carrera de obstáculos económicos, y las siempre histéricas y comunes acusaciones raciales.
Ninguna sed censuradora pudo con la voluntad de este hombre a mostrar las cosas como fueron. El accionar y credo de Gibson recuerda aquella celebre frase de George Orwell: “En este tiempo de impostura universal, la declaración de la verdad es un acto revolucionario”. Por ello todo nuestro apoyo a este productor y su anhelo de Verdad.