ENTERNECEDOR. SIN EMBARGO NO HAY PIEDAD CON LOS NIÑOS ESPAÑOLES ASESINADOS EN EL VIENTRE DE SUS MADRES.
ESE NIÑITO NEGRO SÍ ES BIENVENIDO, ÉL LLEGA A SUBSTITUIR A QUIEN NO TIENE DERECHO A NACER
Los dos pequeños, de seis meses y dos años y medio, son hermanos y viajaban en la patera con su madre El grupo viajaba en una patera que llevaba más de 20 horas en el agua y su rescate fue complicado, por la fuerte resaca
«En este trabajo estamos acostumbrados a ver de todo, a sacar hasta cadáveres,... pero cuando es un niño el que está herido o sufre, éso se queda grabado y nunca se puede olvidar». Lo comentaba anoche uno de los agentes de la Guardia Civil y lo comprobaron todos los que vieron desembarcar sobre las once de la noche a dos pequeños subsaharianos -un bebé de seis meses y su hermano de dos años y medio- llorando desconsoladamente, en brazos de los voluntarios de Cruz Roja.
Y es que si el llanto de un niño es siempre conmovedor, los fuertes sollozos del pequeño subsahariano de casi tres años -desconcertado y muy despierto- que después de sufrir las penurias del viaje en patera se veía separado de su madre, en brazos extraños y rodeado de cámaras que le fotografiaban, partía el alma hasta del menos sensible.
La Guardia Civil del Mar y Salvamento Marítimo salvaron la vida a los dos pequeños al rescatarles de la patera en la que viajaban, hacinadas, un total de 52 personas: además de los dos niños, seis mujeres -dos de ellas embarazadas- y 48 adultos varones.
Los inmigrantes susaharianos llegaban con frío -algunos presentaban ligeras hipotermias- y estaban destrozados por la dureza de la travesía. El rescate fue duro, según relataron el alférez del Servicio Marítimo provincial de la Guardia Civil José Modesto Medina y el patrón de la embarcación Hamal de Salvamento Marítimo, Juan Carlos Rodríguez de Vera. La patera fue localizada a las seis y veinte de la tarde por el servicio de vigilancia exterior SIVE de la Guardia Civil cuando se encontraban a unas quince millas al sur de la costa de Motril. A las siete de la tarde, los servicios de rescate interceptaban la embarcación y procedían al rescate de sus ocupantes, en medio de una fuerte resaca. Llevaban más de 20 horas hacinados y muchos no podían ni subir a la embarcación del fuerte dolor de piernas.
Los bebés, según relataron los servicios de rescate, se encontraban bien. Llegaban al Puerto envueltos en mantas térmicas. Nada más entrar en calor en las dependencias de Cruz Roja, los pequeños volvían a sonreir en brazos de una de las enfermeras. Al niño de dos años, le cambiaron sus ropas húmedas por un cálido pijama amarillo y enseguida recobró fuerzas para jugar con unos zapatos y pelearse con su hermano, ante las risas de los voluntarios, que le dispensaron toda clase de mimos. Ésta es la tercera patera que llega a Motril en 2007 y la primera ocupada por subsaharianos. Tanto los niños como el resto del grupo pasaron a disposición de la Policía Nacional en Motril que tramitará el correspondiente expediente de expulsión, pero debido a su origen no podrá seguir los cauces habituales. El futuro de los niños depende ahora del Gobierno.
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