EL REY JUAN CARLOS DE BORBÓN NO HA VISITADO JAMÁS NI CEUTA NI MELILLA
No podía tener mejor comienzo la participación de Melilla en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) después de que los Reyes de España, tras romper el protocolo, se acercaran al stand de nuestra ciudad y saludaran a los muchos melillenses que les aclamaban en el parque ferial.
Los monarcas, que ayer inauguraban lo que se ha dado en llamar como el mejor escaparate para vender las posibilidades turísticas en nuestro país y en el mundo, tenían programado en su recorrido oficial acudir a varias de las exposiciones y entre ellas no figuraba la de Melilla. Pero los recorridos están para saltárselos, sobre todo cuando se trata de unos ciudadanos deseosos de una visita del Rey a unas tierras que no conocen la llegada de Don Juan Carlos desde que ascendió al Trono.
Este simple gesto, el de aproximarse al stand de Melilla, es tan agradecido por los ciudadanos que aquí residen, que figúrense que puede suponer el desplazamiento del monarca a Melilla, una ciudad que visitó a principios de los 70 como Príncipe Heredero.
Aunque han sido tantas las ocasiones en las que se ha comentado que el Soberano se dignaría a oír la llamada de unos melillenses que anhelan el acontecimiento de verlo pasear por las calles de Melilla, nunca se pierde la esperanza de que sus Majestades cumplan al fin con este compromiso. Igual de deseado que la visita de los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia, para un heredero que tiene a Melilla entre las pocas comunidades a las que aún no se ha desplazado.
Estos son, no obstante, anhelos y deseos y la realidad ahora es la participación de Melilla en Fitur, una participación que se presenta fructífera, primero por el gesto de los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía de acercarse al mostrador de nuestra ciudad en Ifema, cuando no estaba programado, y en segundo lugar por la celebración hoy del Día de Melilla, en la que está previsto la firma de varios convenios, como con Acciona Trasmediterránea, Luxotur y Halcón Viajes, en los que se primarán los "paquetes turísticos", que permitirán traer visitantes a nuestra ciudad; o el rubricado ayer por Javier Mateo, para celebrar en noviembre un congreso relacionado con la historia.
Con este, son ya casi treinta años de participación en esta gran ventana del turismo -la segunda más importante del planeta-, y en ella se presenta el producto España y, como acertadamente vino a recordar el viceconsejero de Turismo, "Melilla forma parte indiscutible de dicho producto".
El objetivo final es atraer a un turismo que relance la economía de Melilla, mostrando los grandes atractivos con los que cuenta esta ciudad, que tiene entre sus principales excelencias unas playas espléndidas, un Pueblo histórico y un centro modernista digno de todos los elogios, unido todo ello a una mezcla de culturas que no abundan en este país. A lo que hay que sumar la ventaja de tener cerca a un Marruecos que, en caso de cooperar, podría hacer que definitivamente se relanzara el turismo melillense, aunque esto último, debido a la intransigencia de las autoridades del país vecino, parece más una utopía que una meta que se pueda alcanzar.
En cualquier caso, Melilla conoce cuáles sus armas y estas las tiene que explotar para sacar el mayor rendimiento posible a esta "industria" que se llama turismo. Y Fitur es una buena oportunidad para ello.